Hablar con la IA: ¿Herramienta o refugio?

 

Los entornos de conversación con IA se están haciendo un hueco cada vez más importante en la vida de adolescentes y jóvenes. Acuden a ella para preguntar, desahogarse, sentirse escuchados o encontrar alivio inmediato. Nos preocupa que esa disponibilidad permanente, su capacidad para dar respuestas que parecen ajustarse a lo que cada persona necesita y su forma de estar siempre accesible hagan que empiece a ocupar el lugar de conversaciones, apoyos o vínculos personales.

Nos mueve la necesidad de comprender mejor este fenómeno. Creemos que la IA puede ser una herramienta útil, pero necesitamos distinguir cuándo acompaña una tarea y cuándo se convierte en refugio emocional. Entender qué ofrece, qué necesidades parece cubrir y qué riesgos aparecen cuando ocupa espacios propios del vínculo humano es clave para poder acompañar este uso de una manera más consciente y responsable.

Relación con la PORNOGRAFÍA

La pornografía está marcando la manera en que adolescentes y jóvenes viven las relaciones afectivo-sexuales. Influye en sus expectativas sobre el deseo, en cómo se perciben a sí mismos y en aspectos clave como la autoimagen y la autoestima.

La tecnología permite la creación y divulgación de contenido altamente personalizado: la generación de imágenes y videos realistas que se adaptan a las preferencias individuales hace que la experiencia de consumir pornografía sea más inmersiva y personal, lo que puede aumentar la dependencia.

 

Cuando jugar deja de ser un juego


Nos mueve la necesidad de comprender mejor el mundo del videojuego y el lugar que ocupa en la vida de niños, niñas y adolescentes. Nos preocupa que, a veces, el juego se convierta en refugio o evitación sin que sepamos acompañarlo. Nos preocupa que se normalicen dinámicas que atrapan la atención y dificultan dejar de jugar. 

Creemos que jugar puede ser una experiencia valiosa y creativa para disfrutar de verdad. Para eso, necesitamos criterio para reconocer lo bueno del juego sin quedar atrapadas en sus mecánicas de enganche. 

Un nuevo CHUPETE DIGITAL

 

Las pantallas irrumpen con fuerza en la dinámica familiar, desplazando momentos de juego y comunicación. Atrapan la atención de todos los miembros, incluso desde la primera infancia.  Se convierten en el chupete digital que calma emociones, entretiene y facilita momentos de tranquilidad. 

Surge una inmensa oferta de  contenidos adaptados a las necesidades que los dispositivos han ido creando. Una invasiva publicidad disfrazada muchas veces de «educativa» que garantiza una mejora notable tanto en el aprendizaje con en la inteligencia incluso desde bebés. ¡Todo un arte para el engaño!


Nuevos REFERENTES

 

En una etapa tan delicada como la preadolescencia y la adolescencia, encuentran nuevos modelos de referencia. A menudo crean un ideal de identidad que no se corresponde con unos patrones sanos para su verdadero bienestar. 

No están a gusto con su imagen, viven pendientes de la opinión de l@s demás, sienten presión por cumplir unas altas expectativas, la sexualización del cuerpo se adelanta,  la necesidad de consumo aumenta… La vida se vuelve monótona y lenta si no están ante el ritmo acelerado de una pantalla.

Nuevas formas de OCIO, CONSUMO, RELACIÓN...

Se normalizan formas de ser y de estar aparentemente inofensivas: videojuegos con alto poder de adicción con micropagos y cajas de botín, apuestas deportivas y juego online como nuevas formas de ocio, pornografía como la nueva educación sexual, modelos con una imagen difícil y peligrosa de alcanzar… Se fomenta una baja tolerancia a la frustración, consíguelo ya, todo a golpe de click, cómpralo ya, no esperes a mañana. ¡Todo una arte para un aparente y deseado bienestar!